El Parque Nacional Natural Serranía de Chiribiquete es veinticuatro veces el tamaño de Bogotá, la capital de Colombia. Su extensión de casi tres millones de hectáreas es más grande que los departamentos del Huila y Valle del Cauca.
lunes, 16 de junio de 2025
Nadie descubrió a nadie: la magia de Chiribiquete
El Parque Nacional Natural Serranía de Chiribiquete es veinticuatro veces el tamaño de Bogotá, la capital de Colombia. Su extensión de casi tres millones de hectáreas es más grande que los departamentos del Huila y Valle del Cauca.
lunes, 14 de abril de 2025
Celac: el momento de la diplomacia popular
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| Mauricio Jaramillo Jassir Viceministro de Asunto Multilaterales |
La concertación y unidad no son sinónimos de homogeneidad ideológica. Durante años, la derecha nos convenció que las buenas relaciones con los vecinos dependen de la sintonía política. En el pasado reciente Colombia quebró el mandato constitucional y se alejó de su vocación latinoamericanista y caribeña para jugar al alineamiento obtuso con el Norte Global.
La Presidencia Pro Tempore de la Celac que ejercerá el país durante este año nos permitirá visibilizar temas a escala regional y global como las migraciones, la descarbonización, el enfoque crítico respecto de las drogas y la interconexión eléctrica, entre otros. Es la diplomacia con ecos lincolianos del, por y para los pueblos.
Éste es el único foro político permanente de toda América Latina y el Caribe, acá hay unidad real, es decir, Celac no estuvo permeada por la nociva moda de los 90 de que la integración era sólo comercial, de bienes, servicios y capitales, pero sin beneficios ciudadanos.
Era la regionalización al servicio de un establecimiento excluyente y de espaldas a la gente. Celac tiene espacios de participación social, vínculos con la ciudadanía y el anhelo durante la presidencia de Colombia de que se concreten acciones que nos convienen en momentos de mucha hostilidad hacia nuestros migrantes, nuestras pautas comerciales y frente a la multilateralidad.
Algunos, enterados de la proyección extrarregional de la Celac (hacia China, Unión Europea, Países del Golfo, Turquía y Unión Africana) ya cantan derrota. Su desprecio por el cosmopolitismo debe ser estímulo para hacer entender que la multipolaridad ya no es una posibilidad y hacia un tablero internacional entre iguales nos dirigimos, tal es el deber del humanismo, no es capricho pasajero de este gobierno. Colombia no puede seguir encerrada en sí misma, no podemos mantener como derrotero de nuestra política exterior la relevadora frase popular de “mirarnos el ombligo”.
No se trata de que no se escrute ni se critique la diplomacia, en una democracia la política debe estar bajo vigilancia constante, pero la deliberación debe estar basada en opiniones fundamentadas o datos y no en presunciones o prejuicios infundados. Dejémoslo claro, Colombia es parte integral del Sur Global y su vocación latinoamericanista y caribeña (reconocida constitucionalmente) no debe ser una opción, sino de un mandato inaplazable. Las circunstancias geopolíticas nos lo exigen, el deber de unidad latinoamericana y de contar con una diplomacia popular es tan deseable y democrático como inaplazable.
Dejar de ver cómo mueven al mundo
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| Luis Gilberto Murillo Excanciller y exembajador en EE. UU, |
Algunos habían manifestado que la sacamos
barata porque para la Unión Europea es del 20 %, para Vietnam es del 46 % y
China ya va en el impensable 104 %. Pues eso cambió y Estados Unidos definió
una tasa del 10 % para todos los países excepto China y un par más con aranceles
previos.
Analistas consideran que esas acciones son un
retroceso. A mi juicio es un punto de inflexión para cambiar y ampliar los
rumbos. Así debe mirarse. ¿Qué pasó con la humanidad en tiempos de la pandemia
del Covid 19? La obligó a repensar y a replantear muchas cosas.
Es lo que está ocurriendo ahora. Lo que parecía
ser solo promesa de una estrategia electoral terminó siendo realidad. Las
nuevas circunstancias comerciales obligan a Colombia a tomar acciones no solo
reactivas. El país debe posicionarse en el ámbito internacional como un poder
intermedio. Esto significa que estamos para servir de puente, para tomar
decisiones autónomas y asumir liderazgos. Pero en serio. Es necesario hacer las
tareas internas aún pendientes.
Sabemos que Colombia es potencia ambiental,
sobre todo con una gran oferta de agua, viento, sol y biodiversidad. Igual,
tenemos abundancia de recursos naturales estratégicos. También sabemos que
estamos geopolíticamente en una ubicación envidiable. Ahora podríamos recoger
los réditos de esos privilegios; claro, si el país se prepara y actúa
estratégicamente.
Sin duda que dentro de las tareas grandes por
hacer están: invertir fuertemente en infraestructura portuaria, actualizar el
sistema de certificaciones sanitarias y fitosanitarias y fortalecer el proceso
de industrialización y reindustrialización, por mencionar solo algunas.
El camino que tome Colombia en esta nueva
encrucijada debería contemplar cuatro ejes. Uno, cooperación con América Latina
e integración solidaria con el Caribe. Dos, nuevos nexos con África y el mundo
árabe. Tres, al mismo tiempo ser cercanos a Estados Unidos y Europa, pero de tú
a tú. Cuatro, estrechamiento de las relaciones comerciales con China, Asia e
Indopacífico en general.
Todo esto, sin el muro ideológico y con una
secuencia de priorización de países, siempre mirando hacia el beneficio de las
colombianas y colombianos, de los diferentes sectores de la economía y del
progreso de las regiones.
Así, con Estados Unidos, Colombia puede
convertirse en un socio industrial confiable, en sectores como el farmacéutico,
el textil y la agroindustria. Implica invertir en infraestructura logística y
en certificaciones internacionales.
Con el Caribe el país puede ser aliado
exportando alimentos, ya que importa más de 8.000 millones de dólares al año.
Podemos articular, además, soluciones conjuntas en energía, salud, educación y
logística.
Colombia ya abrió la puerta de Asia y el mundo
árabe. Se tiene un intercambio comercial dinámico con China, el cual reviste
mucho potencial. Con el mundo árabe se establecieron lazos comerciales,
principalmente con Emiratos, Qatar y Arabia Saudita, que buscan proveedores
estables y el país debe estar ahí, listo. El acercamiento con África avanza de
manera constante y tiene mucho potencial.
En el caso de América Latina y el Caribe, el
país debe promover una integración pragmática, más allá de las diferencias
ideológicas. Colombia debe movilizarse como bloque, pensando en el bienestar de
los pueblos y sin vetos.
Lo que está en juego es la posibilidad de que Colombia deje de ser un país que observa cómo se mueve el mundo y empiece a ser parte de quienes los mueven.
domingo, 16 de febrero de 2025
Países árabes comprarían parte de la deuda externa de Colombia: Petro
VIDA. Presidente, ¿qué lo llevó de nuevo a Emiratos Árabes y, por primera vez, a Qatar?
PRESIDENTE GUSTAVO PETRO. Viene aproximadamente de un año de trabajo. Comenzó con una reunión incidental, llamémoslo así, por el lugar donde se realizó, que fue la COP27, en Egipto? y después en la COP 28 de Dubái. Colombia fue amenazada de bloqueo, de estrangular con la dependencia financiera que su deuda externa tiene en Estados Unidos, de subir aranceles, que hubiera acabado el TLC. Colombia no puede seguir dependiendo de un país en una sola perspectiva, servil, un cero a la izquierda. Uno de los intelectuales palestinos de mayor prestigio, con quien conversé aquí en Dubái, me dijo que no solo leyó Cien años de soledad, sino que la considera la obra más impactante en la literatura árabe contemporánea.
Una amenaza como la de Trump no se puede responder desde la gritería, la grosería, la retórica pura o, peor, desde la violencia. Para no ser vulnerable, Colombia tiene que articularse con todo el mundo, tiene que ser un país abierto al mundo. Creo que en mi gobierno he podido alzar esa voz colombiana en el mundo, hacernos sentir desde la perspectiva de la justicia de ponernos al lado del humilde, del que sufre, del que es víctima del genocidio. Este gobierno estará siempre del lado de los derechos de los seres humanos, de la esperanza y creo que lo he logrado.
El mundo árabe es depositario, por su riqueza petrolera, de grandes fondos de capital. Y una alianza con ellos nos permitiría una complementariedad que no encuentro con Estados Unidos ni con la misma Latinoamérica, ni con China, ni con Rusia. Y es que mientras allí hay unos desiertos y países llenos de capital guardado, nosotros somos la exhuberancia de la vida, de la naturaleza y nos falta ese capital que está guardado. Allí puede nacer una alianza. Por eso, uno de los resultados de esta gira es que logramos la posibilidad, la intención de comprar, por iniciativa de varios países árabes, una parte sustancial de la deuda externa de Colombia, que si lo podemos hacer a más baja tasa de interés que la que hasta ahora hemos conseguido en Wall Street, podríamos superar uno de los principales problemas que no tiene simplemente este gobierno, al que dejaron sobreendeudado, sino a la sociedad misma. Porque su riqueza se está yendo en forma de tasa de interés pagada a los dueños de los títulos de deuda externa de Colombia y estamos perdiendo capital, que podría ser necesario para solucionar muchos problemas sociales y para impulsar una economía productiva que deje atrás el extractivismo fósil. Eso podemos solucionarlo si logramos seducir al mundo árabe hacia la compra de la deuda externa e invitarlo a grandes inversiones en Colombia, que denomino estratégicas. No es abrir un hueco para sacar petróleo o abrir otro hueco para sacar carbón, que hasta ahora ha sido la mayor parte de la inversión extranjera del país, sino que tiene que ver con el conocimiento, con la economía futura, con las energías limpias.
El proyecto con Emiratos Árabes sobre Inteligencia Artificial se relaciona con construir una nueva infraestructura en forma de vanguardia en esta región latinoamericana, que implica mucha fibra óptica, cerca de 30 hectáreas llenas de supercomputadores, con esos famosos chip de alta velocidad, que implica energías limpias, que permite digitalizar el pensamiento humano. Además, que podamos investigar y explorar con mucha capacidad y eficiencia temas que pueden determinar la riqueza de este país en los próximos años, como la biodiversidad natural, la biodiversidad humana y la bioeconomía, que en el fondo es trabajo y riqueza.
Usted viene de dos o tres semanas bastante difíciles: la confrontación con el presidente Trump y la crisis ministerial. Hablemos de lo primero. ¿Cómo están en este momento las relaciones con los Estados Unidos después de ese tire y afloje?
Comenzamos de nuevo. Yo tuve un relacionamiento sorprendentemente bueno con el gobierno Biden. Creo que nos entendíamos a pesar de diferencias, como la de su apoyo al genocidio de Gaza, que la humanidad no le perdonará y, sobre todo, la propia juventud norteamericana, que dejó de votar. Y al dejar de votar, permitió también que Trump llegara al poder. La relación con el nuevo gobierno de Trump comienza como una especie de “tanteo”. Indudablemente Trump, ante el hecho que a mí me pareció obvio, digno, de devolverle sus aviones cargados de colombianos esposados es un hecho que él debería reexaminar porque macartizar, discriminar, estigmatizar a un grupo poblacional es fascismo. Trump quería humillar a Latinoamérica. En su visión del mundo cree realmente que son una raza superior y que los latinoamericanos somos inferiores, que cuando no servimos para ser esclavos entonces nos echan como perros encadenados. Y yo creo que había que contestarle. No pueden traer colombianos esposados cuando no han cometido ningún delito. Un migrante es un ser humano y los seres humanos, por definición, merecen la dignidad en el trato por cualquier estado de la vida.
¿De qué conversó con el señor MacNamara, encargado de negocios de la embajada de Estados Unidos?
He sentido que Trump echa para atrás en lo que era su idea incial, no solamente con Colombia, sino con el conjunto latinoamericano. Encontramos un tema común: Gabriel García Márquez. Él lo había leído, entendido, lo explora y lo investiga. Debe sentir cómo es de enigmática la cultura colombiana. Y tuvimos un tema de conversación que se expandió por más de una hora. Y en uno de esos instantes me habló del sacerdote Camilo Torres Restrepo, que me sorprendió aún más, porque eso significa una investigación sobre los orígenes del pensamiento y la vida.
¿Se sentaría a conversar con el presidente Trump?
No estoy pidiendo una cita y no me gusta el papel de los presidentes de Colombia caminando y corriendo detrás de un presidente norteamericano a ver si, al menos, lo saluda cuando va a entrar al baño. Hablé cuatro o cinco veces con Biden de temas del mundo y de temas en los que nos podíamos ayudar mutuamente. Y de tú a tú, con respeto. Le dije que iban a perder las elecciones si seguían permitiendo el bombardeo de Gaza y con Kamala Harris tuve ganas de decirle por qué estaba convocando a toda Europa a una guerra contra Rusia. A mí me parecía terrible. De boca de una mujer migrante, entonces ahi está por qué perdió. Porque la veían más belicosa que al mismo Trump, quien al menos habló de paz cuando se trata de caucásicos. Como lo que ya está proponiendo entre Ucrania y Rusia que, en mi opinión, y por puro orgullo e historia eslava, tanto ucranianos como rusos deberían comenzar por su propia cuenta y tomar la iniciativa de hacer la paz entre ambos. Si nos tenemos que ayudar mutuamente, estoy listo para conversar.
Diego Marín, alias “El Pitufo”, más conocido como el “zar del contrabando”, según publicaciones de algunos medios, intentó infiltrar su campaña electoral, muy a pesar de todas las advertencias y los controles establecidos. Usted lo advirtió y denunció en campaña y ahora desde la Presidencia. ¿Cuál es su versión de los hechos?¿Hasta dónde la campaña pudo ser permeada?
Cuando empecé a sonar en las encuestas, muy lejos de mis competidores, despertó en este sujeto el afán de estudiarme, de encontrarme y tratar de comprarme. No lo conocía. La verdad tengo que decir que el nombre de Diego Marín era desconocido hasta hace muy poco. He venido recogiendo datos que me puedan acercar a una idea de lo que significa este delincuente. Pero el primer contacto lo estableció él, a partir de ponerme una trampa en un viaje a Cali y de ahí sé que la política vallecaucana está infiltrada por Marín, que creo que es de allá, esa es su tierra. Y aprovechó una reunión cuando empezaba a hacer mis primeros núcleos políticos en Cali y en Buenaventura. Estaba en Cali y tenía una reunión de campaña en Buenaventura, donde me estaban esperando, pero caía una lluvia torrencial y alguien dijo que podía ayudarme con una avioneta en el momento en que escampara para que pudiera llegar a tiempo a la reunión. Efectivamente escampó y hubo una avioneta y, por nuestro mecanismo de seguridad, se manda a personas que me ayudan. Era ya la precampaña y estábamos comenzando lo que sería la consulta. Y entonces alguien apareció, un compañero del Valle, diciendo que podía conseguirme una avioneta.
¿Qué compañero?
Ferney Lozano, que ha sido un sindicalista de largo tiempo, ex alcalde de Yumbo. La matrícula de la avioneta la consultamos y no aparecía ningún registro de nada en contra, pues de hecho el señor Marín hasta hace muy poco aparecía en los clubes sociales de la sociedad bogotana. No había sido perseguido sino hasta hace poco. Durante 40 años era un empresario muy afamado y muy querido por la clase política tradicional. Yo nunca supe que esa avioneta era de él, pero ahora sabemos que sí y que uno de nuestros propios acompañantes, éramos muy pocos en una avioneta pequeña, había sacado fotos de nosotros subiendo a la avioneta y en el interior, para entregárselas a alias "Pitufo" para que tuviera una forma de extorsionarnos. Un chantaje que a la postre no se atrevió a hacer. Las fotos las van a entregar. Eso sí sé pero él se empezó a dar cuenta de que yo no era comprable.
¿Qué otros canales usó “Pitufo” para llegar donde usted?
Él intentó buscar a mi esposa a través de un señor Valencia, diciendo que Iban a hacer obras de la Iglesia Católica. Ella se dio cuenta de que eso era más bien una trampa y nunca cayó. Intentó poner trampas buscando infiltrar la campaña y una de esas fue la de Vendrell, que apenas llegaba a Colombia. No conocía las campañas colombianas. Le pasó por no conocer la política nuestra, por ingenuo. Yo se lo advertí y no puedo hablar por él, pero indudablemente fue muy ignorante.
A través de una persona del Partido Verde, me invitaron a unas oficinas, en un sitio cerrado, a hacer una reunión con gente del San Andresito. Yo ya había tenido grandes discusiones parlamentarias y tenía una línea sobre los San Andresitos, que era tratar de volverlo zonas de producción y no de contrabando. Pues ahí estaba ese señor Marín al que inocentemente le dije eso. Estaba cometiendo una ingenuidad porque tenía al frente de mí el mayor contrabandista de Colombia. Yo creo que se burló de mí y me retiré porque yo nunca he pedido dinero para mis campañas. Y sé que esa reunión siguió y sé que hablaron de dinero. Y Vendrell cometió el error de ir, no a la casa de él, como dicen en la prensa, sino una casa cerca a Chía y ahí le entregaron dinero en efectivo y él me comentó o Augusto Rodríguez, alguno de los dos, ese mismo día. De inmediato dije “devuelvan eso y saquen una prueba de que devolvieron eso porque podían ser chantajeados de ahí en adelante” y más yo que ya me acercaba por las encuestas a ser el posible Presidente.
Una vez en el gobierno, ¿qué medidas tomó para evitar que esos puertos y esas entidades dejaran de protegerlo a él y a su negocio?
Mi primera intención cuando llegué fue sacar a todos los que fueran directores de puertos. Le dije al general Salamanca que quería que algún civil dirigiera la Polfa, la Policía Fiscal y Aduanera, porque sabía que allí se cuida el contrabando, no se le persigue. Una serie de directores de puertos, donde se controla o no se controla si sale cocaína o si entra contrabando y armas, que van de la mano: la exportación de cocaína y la importación de contrabando y armas. Van por los puertos de Colombia y por los grandes aeropuertos del país. Este señor era capaz de pagar 10 millones de dólares si le daban los puestos que necesitaba, generalmente el director de aduanas, el de la DIAN, el de la Polfa. En todas las reuniones del Consejo de Seguridad le decía a la Policía: quiero un indicador, que al lado de cuántos homicidios hay en Colombia o cuántas toneladas de cocaína se han incautado, también quiero saber cuántas toneladas de contrabando se han incautado. Y ese indicador casi nunca aparece.
¿Va a seguir insistiendo en su extradición?
Sí, está a un paso. Acabo de hablar mientras estaba en Dubái con el Primer Ministro de Portugal. Con el anterior también hablé sobre la pertinencia de la extradición de Marín a Colombia. Primero hablé con el presidente de España, Pedro Sánchez. Diego Marín es ciudadano español y por ahí vino su primera estrategia de encubrimiento. Alguien, de tanta gente que tiene sobornada, le avisó que la Fiscalía iba a actuar contra él y se fue para España. Y de allí me mandaba razones, con abogados, con personas. Yo siempre respondía a los mensajeros lo mismo: que se entregue a la Fiscalía, le garantizo su vida y si quiere lo recogemos en un avión. Y que cuente toda la verdad. A mí sólo me interesa la verdad, no me importa cuántos años de prisión tenga. Me importa la verdad. Pero él parecía que lo que quería era más bien sobornarme o chantajearme, con la famosa foto de la avioneta, con amenazas veladas. Y yo, la verdad, a estas alturas de mi vida no me dejo chantajear.
La sociedad colombiana merece que se llegue al fondo para que se pueda dar cuenta qué clase de poder la ha gobernado durante este último siglo. Que quiere volver a gobernarnos, para volver a hacer lo mismo.
¿Qué le respondió el Primer Ministro de Portugal?
Que ya habían hecho su parte como Ejecutivo, porque allá como en Colombia, el proceso de extradición tiene que pasar por el Ejecutivo, pero también por el Poder Judicial. En Colombia es al revés que en Portugal. La última palabra en Portugal la tiene el Poder Judicial, y en Colombia la última palabra la tiene el Presidente. No es cierto que la extradición es obligatoria. La última palabra la tiene el Presidente en Colombia. Y sabemos que han llevado mucho dinero a Portugal.
Presidente, cuando usted dice que ha llevado mucho dinero a Portugal, ¿cree que es para qué? ¿Acaso para sobornar a los jueces que lo están investigando?
No puedo decirlo. Sabemos que ha llevado mucho dinero a Portugal. Puede ser también para quedarse, como pensaba, quedarse en España. Yo se lo impedí, porque mi comunicación con Pedro Sánchez surtió efecto y eso ayudó. Ahora esperemos que la justicia portuguesa, que es muy respetable, nos ayude. Y en Colombia, ojalá la justicia colombiana pueda presentarle al mundo una de las mayores investigaciones que el poder judicial alguno haya realizado en la magnitud que puede realizarla con el señor Diego Marín.
Cerremos, Presidente, con la crisis ministerial y tiene que ver con lo que pasó en el Consejo de Ministros. ¿Usted no cree que se equivocó al hacerlo público y que eso derivó, un término que usted usó, en otra cosa?
El Consejo de Ministros se seguirá transmitiendo. Es una forma de que la gente pueda sentir que su gobierno es su gobierno y que no estamos haciendo ahí monerías, ni chanchullos por debajo de la mesa. Es un golpe de democracia y de transparencia que voy a mantener. Nunca creí que hubiese tanta torpeza en usar los problemas, incluso los conflictos personales, ante millones de personas que estaban viendo el programa, porque creo que es uno de los programas más vistos en la historia de la televisión reciente.
¿Usted se sintió acosado… atacado?
Puede que el señor Benedetti no esté ahí más tiempo, puede, pero nunca porque fue chantajeado el presidente. Ahí me parece que hubo pequeñez. El problema no era Benedetti, el problema eran los juegos ya, que yo llamo de doble agenda, que tiene que ver con muchos temas, no solo con el electoral que jugó. O sea, ahí se mostraron como candidatos varios, que no voy a mencionar, pero es que no están ahí como candidatos. Si uno va a ser candidato, como me ha tocado a mí, que no es un pecado, es un derecho, simplemente se dice y uno se comporta como candidato. Pero no juega una doble actividad, porque en el Ejecutivo no se puede ser candidato. En el Congreso sí, en el Ejecutivo no. No ameritaba ante millones de personas usar el espacio televisivo no para explicarles a las personas qué se ha hecho. Por ejemplo, en el caso de la educación, que es lo que más me duele, o en el caso del transporte. ¿Por qué el dinero va a las grandes fortunas y no va a hacer la carretera Quibdó-Medellín? O la carretera al Catatumbo, que ya se había comprometido esa carretera y no han hecho mayor cosa. O la del Micay, donde la gente se está matando.
El ego de grupo es más dañino porque la izquierda colombiana nunca ganó la Presidencia de Colombia, porque era muy pequeña, muy encerrada en sí misma y muy sectaria. Entonces, había creído honestamente en el tema de la línea correcta de los puros y de mirar con desconfianza todo colombiano o colombiana que no se parece a un cuadro de izquierda, que nosotros llamábamos revolucionario.
Resulta que el pueblo colombiano no está lleno de gente pura, está lleno de todo lo que somos nosotros. Y se trata de seducir una mayoría, no de imponerse, que es un grave error de la izquierda. Seducir una mayoría implica juntarse con toda la realidad social de Colombia, con los defectos, con las virtudes, porque también las tenemos, con los errores. Eso, digamos, deja cierto sabor de chantaje que no se puede permitir ante el pueblo colombiano, el cual debe saber que el presidente que eligió se la juega hasta las últimas. El problema no era Benedetti, el problema era no dejar caer el gobierno en una mezcolanza electoral conflictiva que lo iba a paralizar, y más bien definir a las personas.
Tengo que gobernar. Y mi referente no son los individuos que están allí, sino el pueblo colombiano, que es al que me debo.
Bueno, Presidente, permítame y excúseme, pero le voy a hacer una pregunta, como abogado del diablo. Muchos se preguntan, ¿cuáles son los secretos que Benedetti le guarda? Porque lo envió a Caracas de embajador, de allí a la FAO y ahora viene como jefe de gabinete… ¿Qué hay ahí?
En el M-19 nunca abandonábamos a la gente que se ha arriesgado. No a la gente que nos soba el hombro ahora que ganamos, que además es la primera que se va cuando tenemos derrotas y muchas derrotas hemos tenido. Y yo he estado bastante solo en medio de esas derrotas. Y he visto ese oportunismo. Y es lógico en el poder. En el poder hay pocas lealtades personales. Ahora, a Benedetti yo lo conozco relativamente bien, sé de sus debilidades. Él estaba en el uribismo cuando yo hacía mis debates sobre el paramilitarismo, que eran muy riesgosos. Yo no creí que iba a sobrevivir a esa época. Usted me acompañaba ahí y hacíamos esas investigaciones tan duras. Desde el uribismo, el único que se paraba a defenderme era Benedetti. Entonces, ¿yo por qué tengo que ser desleal con eso? Si fue el primero que se atrevió y muchos de mis compañeros, recuerde a Robledo, se paró fue a regañarme porque había propuesto un acuerdo sobre la verdad en el año 2007, cuando hice el debate sobre el paramilitarismo en Antioquia. Y entonces, en lugar de tener el apoyo de muchos de mis compañeros, la mayoría se quedaban en silencio porque tenían temor del debate.
Y otros que no dejaron de hacerlo, como Robledo, salió a criticarme, a atacarme. En cambio, Benedetti y otros, no era el único, se pararon firmes a defenderme, a pesar de que eran del partido del uribismo. Y así sucedió en años sucesivos con otros temas. Entonces, yo no olvido eso. Recuerdo los liberales del Tolima, como el hoy director de Coljuegos o el mismo Guillermo Alfonso Jaramillo, que sin tener un compromiso, sin necesidad, se arriesgan y dicen, estoy con usted. Y arriesgan su propia vida. A Benedetti, eso, le ha costado caro.
Pues yo no tengo por qué serles desleal, a mis compañeros de organización, porque creo que así se construye la cadena de los afectos. Benedetti es un hombre con propensión a la autodestrucción, por razones que yo entiendo y que no es del caso analizar aquí. En todo el periodo de conducción de la campaña electoral, que pasaba conmigo de manifestación en manifestación, fue absolutamente disciplinado. Es decir, cuando comprende una causa, se entrega. Cuando esa causa se le diluye, se le pierde; cuando se siente traicionado, se destruye él mismo, se destruye su entorno. Casi de manera suicida. Yo no permito que una persona se destruya cuando se ha comprometido con nuestros objetivos.
Presidente, y para terminar, a propósito de ese tema, la última pregunta. ¿Qué espera de los nuevos ministros y, claro, de los que están?
Van a ser más jóvenes. Lo había dicho antes. Es una oportunidad para una escuela que se está formando de cuadros administrativos dentro del progresismo, que nunca la tuvimos fuera de Bogotá, y que le sacamos el máximo jugo, que administró las ciudades de la izquierda. Pero en lo nacional eso casi no ha existido. Aquí estamos formando una generación que se encargará de dirigir el país cuando el pueblo decida que el progresismo gobierne y no vuelva atrás. Y esa generación es la que tiene que pasar hoy al comando de muchas secciones de la administración nacional.
Generación multicolor... multipartidista.
Sí, pues yo he defendido la diversidad. Colombia es un país diverso. Nuestra principal riqueza es la diversidad. Ahora bien, yo nunca le he pedido o preguntado a ninguna persona que me acompañe de qué partido es. Ni he repartido eso por cuotas. No me parece bien. Yo no sé por qué algún liberal que esté comprometido con una función y con su pueblo ¿no pueda ser, entonces, miembro del gobierno? Eso no lo entiendo. No creo en ese tipo de sectarismo. Bateman nunca fue así de sectario. Él hablaba del sancocho nacional. Eso sí, decía: “Hay que saber que la papa es papa y que la yuca es yuca”. Pero tenemos que encontrarnos porque si no, no hacemos mayoría y no cambiamos el país.
Así las cosas, el actual viceministro del Interior, por ejemplo, ¿podría ser el titular de esa cartera?
Podría ser…. (risas).
miércoles, 30 de octubre de 2024
"Genocidio: la palabra maldita": Margarita Rosa de Francisco
Entiendo que no exista otro modo de darle realidad a un acto tan arbitrario como es que los vencedores tracen el nuevo límite de su territorio para luego tratar de legitimarlo con leyes igualmente caprichosas. Para hacer eso se necesita creer en una forma de poder basada sólo en la dominación.
Así es como cada masacre (que es siempre el resultado de una guerra) se va traduciendo en los mapas de colores que aparecen en las ilustraciones de los textos académicos de historia y geografía.
De ese modo los patriarcas del mundo han hecho de la industria bélica la más jugosa de todas y ejecutan sus proyectos genocidas aquí y allá, cobardemente, siempre calculando sus ganancias en recursos arrancados de las entrañas de los océanos y de las tierras que hacen sangrar y que no les pertenecen, pero que luego adicionan a sus arcas de avaricia.
La matanza en Gaza es ahora la empresa genocida más visible mediáticamente, pues hay otras en Sudán, Congo, Siria, Afganistán, Ucrania y cincuenta países más que no nos importan.
Se ha convertido en espectáculo el plan de exterminio del gobierno de Israel que hace rato dejó de tener que ver con su “derecho a la defensa”, una bandera rota de la cual se apropia todo genocidio institucionalizado y que no le alcanza a ningún Estado para justificar más de una centena de asesinatos diarios como los que se están cometiendo en Gaza hace más de un año.
La humanidad continúa existiendo en una era tanatopolítica, pues sólo entiende la política como una lucha por el poder de matar, no solo a su propia especie y a otras, sino la salud del planeta.
Los países más poderosos han sido y siguen siendo los que más capacidad tienen para asesinar en masa. Qué extraño. Parece que querer cambiar ese paradigma de poder, esa forma de dictadura que amenaza con desaparecernos a todos los seres vivos, y que regula el orden mundial, es una locura del tamaño de un estallido nuclear.
"La mala hora del periodismo colombiano": Yezid Arteta Dávila
Así describe Gabriel García Márquez —cuya alma, según la senadora María Fernanda Cabal, debe estar ardiendo en el infierno— un pasaje de La mala hora, su tercera novela publicada en 1962.
El padre Ángel está preocupado por una suerte de pasquines pegados en las puertas de las casas. Los buenos ciudadanos están muertos de la risa con los pasquines, dice el alcalde al cura.
Los pasquines son un caso de terrorismo moral, responde el cura. Son pasquines que indisponen a un pueblo que quisiera cerrar el capítulo de la violencia. Los pasquines cuentan chismes que acaban por enfrentar a los vecinos del pueblo.
César Montero toma una escopeta de dos cañones con la que mata a Pastor el músico. La razón: un pasquín que han fijado en la puerta de Montero. César Montero mató a Pastor, grita un chico en la plaza del pueblo. Cuatro nuevos pasquines aparecieron desde la noche anterior.
En uno de ellos acusan a Raquel Mosquera de haberse practicado un aborto. En otro se dice que las hijas de Rebeca de Asís no son de su esposo sino de los amantes que ha tenido. Un grupo de mujeres católicas decide ir hasta donde el padre Ángel para pedirle que se ocupe de los pasquines en el sermón de la misa.
La atmósfera del pueblo se torna espesa. Podría cortarse con una navaja. Las elecciones están cerca. La parca ronda las polvorientas calles del pueblo. El alcalde, castigado por terrible dolor de muelas, cuenta sólo con seis policías en el cuartel, tres de los cuales son criminales sacados de las cárceles a los que han uniformado para que actúen en caso de una asonada.
En esas llega el circo al pueblo con sus trapecistas, saltimbanquis, payasos, adivinadoras y nueve fieras. Los chismes corren. El empresario del circo es sindicado de robarse los gatos del pueblo para alimentar a las fieras enjauladas. En un nuevo pasquín le recuerdan a un comerciante que de los once hijos que tiene con su esposa sólo los negros son de él, que los demás son de diferentes hombres del pueblo. El pasquín incluye el nombre de los padres.
¡La muerte!, exclama una viuda cuando observa desde la ventana de su casa el tumulto de gente corriendo hacia la plaza. El alcalde ha restablecido el toque de queda. Los reservistas son llamados a filas. Los reclutas forman en el cuartel. Los pasquines se multiplican. Mataron a Pepe Amador, gritan unos niños. La violencia vuelve al pueblo.
El periodismo colombiano que, tuvo entre los suyos al mismísimo Gabriel García Márquez, vive una mala hora. Los buenos reporteros y cronistas han sido relevados por propagandistas encargados de difundir chismes. Medios que, otrora tiempo brillaban por su seriedad, hoy son meros pasquines. No hay noticias, sino habladurías de alcoba. Cotilleo. La intimidad no existe. El chisme y el pasquín son gérmenes de violencia. Por chismes fue atacada en enero de 2021 la sede del capitolio de los Estados Unidos en Washington. Por pasquines fueron asaltadas las sedes del Congreso, la Presidencia y el Tribunal Supremo de Brasilia.
El 79 % de colombianos y colombianas según la reciente encuesta de Yanhaas para el Instituto de Ciencia Política Hernán Echavarría Olózoga, desconfía de los medios de comunicación. En Colombia hay que ir con cuidado.
En el pueblo no estaba pasando nada, pero de repente se sucedieron las tragedias, cuenta Gabo en La mala hora.
(Tomado de Cambio)
El sector privado es clave para proteger la biodiversidad
Directora del Departamento Administrativo de la Presidencia de la República
El cambio climático está causando una pérdida irreversible de la biodiversidad en nuestro planeta. Cuidar la naturaleza es un asunto que debe unirnos entre países, con toda la sociedad civil, las comunidades locales y, especialmente, que debe contar con la participación activa del sector privado.
Las empresas han venido aumentando su protagonismo en la lucha contra el cambio climático por varias razones. Primera, porque el principal obstáculo para proteger la biodiversidad es conseguir el dinero necesario para financiar los planes, proyectos e iniciativas sostenibles.
Según el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente, el mundo deberá triplicar los fondos destinados a la naturaleza entre 2020 y 2030. Bien lo dijo el presidente Gustavo Petro en la inauguración de la COP16 en Cali: el cuidado de la naturaleza es un tema de finanzas globales.
Aquí es donde las empresas pueden y deben contribuir. Según el Foro Económico Mundial, el sector privado tiene 210 billones de dólares en activos que pueden, en parte, dirigirse a financiar la lucha contra el cambio climático y proteger la fauna, la flora, los océanos, los ríos y las selvas de nuestro planeta.
Para países como Colombia, que destinan gran parte de su presupuesto al pago de la deuda externa, estos recursos podrían convertirse en una de sus principales fuentes para el desarrollo de iniciativas ambientales.
En total, la ONU estima que a los países en desarrollo les hacen falta entre 2 y 4 billones de dólares al año para evitar el punto de no retorno.
La movilización de recursos a gran escala no es la única vía. Las empresas son las principales consumidoras de energías fósiles y, en consecuencia, son también las que más contaminan el medio ambiente con sus operaciones. Al ser responsables del problema, tienen la obligación de transformarse y ofrecer soluciones a través de políticas de sostenibilidad (ESG) concretas, basadas en datos y que respeten el entorno en el que operan.
Muchas empresas lo están haciendo. Ya hace un tiempo se ha convertido en una práctica común la implementación de políticas corporativas sostenibles, como la reutilización del agua de las plantas de producción, o la transición hacia fábricas que funcionan a través de paneles solares, parques eólicos o fuentes de energía renovables y limpias.
Para que la participación del sector privado en la protección de la biodiversidad sea efectiva, es fundamental que quienes estamos en el sector público diseñemos los incentivos necesarios para favorecer a las empresas que adopten prácticas sostenibles. Eso es lo que este Gobierno ha hecho y seguirá haciendo.
Establecer sistemas de incentivos que favorecen la protección del planeta impulsa una transformación empresarial hacia la sostenibilidad y el respeto por el medio ambiente.
Salvar el planeta requiere una nueva economía mundial y para nadie es un secreto que el sector privado es parte fundamental de su construcción.
La COP16 es una oportunidad para que, en Colombia, sector privado y público sigamos sellando acuerdos limpios, sostenibles y que cuiden el planeta. En Cali podemos, juntos, mostrar el camino al mundo para hacer la Paz con la Naturaleza.
miércoles, 9 de octubre de 2024
Demócratas cierran filas en defensa del Presidente
Organizaciones sociales, altos funcionarios del Gobierno del Cambio, constitucionalistas, legisladores y dirigentes políticos del país y del mundo salieron a defender al Presidente Petro. Se abre paso una gran movilización por la democracia colombiana.
"Nuestra solidaridad con el Presidente Petro. El Consejo Nacional Electoral de Colombia, dos años después de la elección, abre una investigación por gastos de campaña. El Presidente Petro lo llama un golpe de estado… Nuestra solidaridad con el presidente Petro. Como ustedes saben, él es el único presidente progresista que ha tenido Colombia y siempre nuestro apoyo, nuestra solidaridad. Cuando haya siempre una injusticia, es parte de nuestra política".
"El CNE actúa de manera arbitraria, desconoce el fuero constitucional del Presidente, elegido democráticamente en el país. Llamamos a que se respete la Constitución. ¡Defenderemos este programa que fue claramente mandatado por el pueblo!".
Gloria Ramírez, ministra de Trabajo
"El Presidente tiene razón. El fuero presidencial es integral. Siempre lo ha sido. El Consejo Electoral no es juez, ni mucho menos, juez del Presidente. Le falta derecho a esos consejeros".
"Mi total respaldo al Presidente Petro. Es evidente que la decisión del CNE es inconstitucional e ilegítima. Transgrede el fuero presidencial, fue hecha sin ninguna garantía de imparcialidad, y en su elaboración participó quien es juzgado por la Corte Suprema de Justicia por su presunta participación en un aparato criminal de soborno a falsos testigos y fraude procesal bajo las órdenes del expresidente Álvaro Uribe".
Iván Cepeda, senador de la República.
Pablo Iglesias, exvicepresidente del gobierno español.
"La actuación del CNE no solo es inconstitucional sino algo peor: ¡Es políticamente un error enorme! Saben ellos que no tienen competencia y que su anuncio incendiario no puede tener ningún efecto contra el presidente, cuyo fuero lo protege y, sin embargo, hacen un show que alimenta reacciones, pone en riesgo la democracia y desata indeseables consecuencias. Señores del CNE: Corrijan inmediatamente su equívoco e irresponsable comunicado. Es su obligación para con la democracia declarar inequívocamente que NO pueden investigar a la persona del Presidente de la República. La única instancia que puede hacerlo es la Comisión de Acusaciones". Roy Barreras, embajador de Colombia en Londres."Esta decisión es inconstitucional. Si el CNE consideró que debía investigarse al candidato debió remitir el asunto a la Comisión de Investigación y Acusación de la Cámara, la única habilitada para investigar al presidente. (Art. 178 de la Constitución). Podrían investigar solo a la campaña. Probatoriamente no habría mucha diferencia y ahora legitiman gritos desinstitucionalizadores. (Y, por ahora, esos gritos tienen razón).
Ana Bejarano, columnista.
"Que Sarmiento Angulo financie por $12.000 millones a los partidos de derecha, ni es visto por el CNE. Pero que los trabajadores financien a sus partidos afines, hoy es presentado como motivo de persecución hacia el Presidente. ¡Preparemos calle! ¡No pasarán!".
Wilson Arias, senador de la República.
"Según el artículo 413 del Código Penal, incurre en prevaricato por acción el servidor público que profiera resolución, dictamen o concepto manifiestamente contrario a la ley".
José Gregorio Hernández, expresidente de la Corte Constitucional.
"Con inmenso respeto, pero con estupor veo como se viola la Constitución. El CNE no puede investigar o formular pliego de cargos contra Gustavo Petro mientras sea presidente. ¡La ÚNICA autoridad que puede investigar al presidente en ejercicio es la comisión de acusaciones!".
Iván Cancino, columnista y abogado.
"Un golpe de Estado se inicia en Colombia: la guerra sucia judicial rompe las reglas del Estado de Derecho para derribar a un Gobierno del pueblo, referencia de paz y Derechos Humanos. Con ustedes, Presidente. Hagamos que la democracia sea más fuerte que los reaccionarios".
Irene Montero, eurodiputada de Podemos en España.
Golpe a la democracia
Presidente de la República
Colombianos y colombianas: Hoy se ha roto el fuero integral del Presidente de la República de Colombia, que defiende la Constitución. Hoy se ha dado el primer paso de un golpe de Estado contra mí como presidente constitucional, elegido democráticamente por voto popular por más de 11 millones de ciudadanos.
De concretarse, este acto representaría la mayor afrenta a nuestra democracia en la historia del país.
El Consejo Nacional Electoral, un organismo administrativo infiltrado por los mismos politiqueros que han gobernado durante décadas nuestro país, ha formulado cargos en mi contra. Esto viola claramente nuestra Constitución y mi fuero. Lo ocurrido hoy pone en peligro la institucionalidad que represento.
Quiero desmentir las cinco principales acusaciones que el CNE, al margen de la ley, ha presentado en mi contra.
1. Los supuestos aportes de la USO y Fecode NO fueron a la campaña, sino al partido Colombia Humana. Tal cual lo hicieron aportantes y empresarios al partido Centro Democrático en la campaña de Iván Duque de 2018, y la cual este mismo organismo, el CNE, absolvió el 28 de octubre del 2021.
2. Los supuestos pagos a testigos electorales no corresponden a gastos de campaña. La primera vuelta presidencial fue hasta la apertura de urnas del 29 de mayo de 2022. Y la segunda vuelta presidencial hasta la apertura de urnas del 19 de junio de 2022. El conteo de los votos se da después de cerradas las elecciones.
3. Todos los gastos de campaña por concepto de propaganda electoral fueron reportados de manera oportuna y bajo la normativa respectiva. Así lo certificó la auditoría externa contratada por el propio CNE, que certificó a los 30 días de la campaña la veracidad de TODAS las cuentas que presentamos.
4. Los magistrados del CNE confunden y malinterpretan los permisos de vuelo, que no necesariamente fueron utilizados por la campaña, con los vuelos realizados efectivamente. Todas las facturas entregadas por la campaña ante la DIAN corresponden a los servicios prestados por la empresa de transporte aéreo SADI, pero las desconocieron.
5. El evento de nuestro triunfo electoral realizado el 19 de junio en el Movistar Arena después de las elecciones, efectivamente tuvo unos gastos, solo que este evento ya no hacia parte del periodo de campaña, así lo establece la ley.
Los cargos formulados por el Consejo Nacional Electoral son infundados, y si mis garantías hubieran sido respetadas, la ciudadanía sabría que mi actuar no solo fue totalmente honrado, sino que estoy enfrentando a una autoridad administrativa capturada por la oposición, que busca a toda costa poner en duda mi integridad.
Por esta razón, hemos solicitado a la Comisión de Investigación y Acusación de la Cámara que haga público el expediente, para que la ciudadanía conozca las más de 25 pruebas testimoniales, 34 documentales y 3 inspecciones judiciales que se han realizado. Es a través de pruebas que reclamo mi inocencia y censuro el proceder ilegal e inconstitucional del Consejo Nacional Electoral.
La auditoría independiente contratada por el propio Consejo Nacional Electoral, Nexia Internacional, una multinacional de las más altas y probadas calidades dictaminó el pasado 19 de septiembre que las cuentas de campaña, junto con sus observaciones iniciales, fueron debidamente explicadas por el equipo administrativo de la campaña.
Hago un llamado a la movilización generalizada del pueblo colombiano para la defensa irrestricta de la democracia. Le pido al mundo prestar atención a Colombia y ayudarnos a defender nuestra democracia.
Les solicito a todas las organizaciones populares reunirse y decretarse en asamblea permanente. Es el tiempo del Pueblo. Como presidente de la República elegido constitucionalmente ordeno a la Fuerza Pública no levantar una sola arma contra el pueblo.
Los tiempos de la inequidad y la violencia deben cesar en Colombia. La decisión de hoy es el inicio de un golpe contra el fuero integral del presidente, contra las 11 millones de personas que votaron por este proyecto progresista. Esto es una fractura burda e incontrovertible de la Constitución misma.
Buenas noches colombianas y colombianos.
(Alocución del 8 de octubre de 2024, a las 8:00 de la noche)
martes, 8 de octubre de 2024
"Sobre el proceso de formalización de tierras rurales en Colombia": columna de Jesús Bayro Muñoz Félix
De Alberto Lleras (1945) a Gustavo Petro (2022) se viene hablando de distribuir la tierra de forma equitativa entre los campesinos y campesinas que cultivan el campo, de modernizar el campo y promover la producción agrícola y la asociatividad para tal fin. Igualmente, desde esa época se crearon instituciones como el Incora y programas de asistencia técnica.
Lo cierto es que la distribución de la tierra de forma equitativa entre el campesinado colombiano que la trabaja, pero que no la posee (53 % de las familias que se dedican a la actividad agropecuaria no tiene tierra) y la seguridad jurídica brindada mediante la titulación de predios rurales y la adjudicación de baldíos (53 % de informalidad en la tenencia de tierras) en Colombia históricamente se ha caracterizado por tener una baja inversión pública y escasos resultados positivos dadas las diferentes fluctuaciones a lo largo de la historia entre la desaceleración y el estancamiento.
Se le achaca a la violencia y la insurgencia el poco avance en materia de reforma agraria. Sin embargo, la inequitativa distribución de la tierra y la falta de seguridad jurídica sobre la misma es la causa principal de esta violencia e insurgencia.
Varios intentos de paz a lo largo de la historia han buscado avanzar en la tan anhelada reforma agraria, desafortunadamente una cosa reza en documentos y otra ha sido la voluntad política real de avanzar en el logro de la paz por la vía de la equidad en la tenencia de la tierra productiva en el país.
El último Acuerdo de Paz con Juan Manuel Santos no fue la excepción y como punto número uno del Acuerdo se incluyeron compromisos de reforma agraria y desarrollo rural.
Las cifras de formalización y entrega de tierras que está entregando el actual gobierno de Gustavo Petro dan cuenta del compromiso adquirido en campaña de materializar una reforma agraria significativa realizando una verdadera redistribución de tierras y salvaguardando los derechos del campesinado.
Muestra de lo anterior, las constantes entregas de tierras en los dos primeros años de gobierno provenientes de compras, pero también de tierras incautadas a paramilitares y otra serie de actores criminales desde hace muchos años, pero las cuales no habían sido entregadas a los campesinos y campesinas víctimas del conflicto.
Sin embargo, estos grandes resultados que se están dando en materia de distribución de la tierra productiva en el campesinado colombiano que no la tiene pero que la trabaja, en la formalización de la propiedad privada rural y adjudicación de terrenos baldíos rurales cuenta con grandes dificultades, pero más que dificultades, con grandes enemigos de que se realice una verdadera y justa reforma agraria.
Dentro de las dificultades de la distribución de tierras y formalización de la misma podemos mencionar: presencia de conflicto armado en algunos territorios, dificultad por parte del campesinado de acceso a la información sobre derechos en los procesos de formalización, limitando su participación, dificultades internas de las entidades gubernamentales que participan del proceso de formalización, conflictos de tenencia de tierras entre los reclamantes (disputas legales), en algunos casos falta de cooperación por parte de los entes territoriales, las condiciones geográficas que dificultan el acceso al territorio e indudablemente la falta de credibilidad y desconfianza de las comunidades hacia la institucionalidad.
El Gobierno del Cambio, a través de la Agencia Nacional de Tierras, está realizando ingentes esfuerzos para abordar estas dificultades y avanzar en la formalización de tierras en Colombia y lograr una tenencia más justa y equitativa entre los cuales podemos mencionar: el fortalecimiento institucional, la simplificación de trámites, las campañas de sensibilización y oferta de servicios, el fortalecimiento de los mecanismos de participación comunitaria y resolución de conflictos, la capacitación y asesoría técnica a la comunidad y el mejoramiento de enfoques de tierras étnicas.
Reabrir proceso con paramilitares sin traiciones y sin miedo a la verdad
La reinstalación de una nueva mesa de paz, expresó el jefe de Estado, funcionaría “esta vez, sin traición, esta vez, sin miedo a la verdad, que creo que existían en esa época –le tenían un temor a la verdad, a las verdades en plural–, esta vez, para que el benefactor de ese proceso sea el pueblo humilde, campesino en general”.
Dijo a los exjefes paramilitares, que la propuesta significa que el proceso no ha terminado, “dado que no se han entregado los bienes que ustedes les entregaron a la justicia, a las víctimas de la violencia”.
En un encuentro con el exjefe de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), Salvatore Mancuso, en Córdoba, en el marco de la entrega, a campesinos víctimas del conflicto, de 8.430 hectáreas, el mandatario manifestó que “ese proceso de paz terminó, en mi opinión, mal. A ustedes los extraditaron, no estaba escrito en el acuerdo de paz”.
Se refería a lo sucedido en julio de 2003 cuando se firmó el Acuerdo de Santafé Ralito, en Tierralta, Córdoba, en el que los jefes paramilitares se comprometieron a un desarme por etapas hasta diciembre de 2005.
Se decía que los firmantes, por parte de los paramilitares, compartían el propósito del gobierno de una Colombia sin narcotráfico y que respaldaban las acciones del Estado colombiano contra este fenómeno que destruye la democracia, la convivencia, la economía y el medio ambiente.
“Usaron el proceso con los paramilitares para que la tierra pasara de dueño, no en manos de las víctimas, sino de unos cuantos politiqueros y politiqueras. El señor fiscal (Francisco) Barbosa se negó a dar la lista de los bienes de extinción de dominio de narcotraficantes, porque han pasado a manos de políticos, de familiares de los políticos y de familiares de los dueños del Estado”, señaló el Presidente.
A los exjefes paramilitares los aplaudían, considerándolos héroes según los senadores, los representantes a la Cámara, los grandes propietarios de la tierra en Colombia, los grandes empresarios del país, los cacaos y ciertos medios. “Los aplaudían como héroes, como salvadores, porque ustedes eran capaces de demostrar que a partir de la sangre podían extirpar la rebeldía”.
Este proceso “debe tener como benefactor al “pueblo humilde, campesino en general, no solamente campesino de Colombia, para que pueda ser resarcido. Resarcimiento, indemnización, es la antesala del perdón”.
Las actuaciones del ELN
El Presidente llamó al Ejército de Liberación Nacional (ELN) para que se encamine por los postulados de la paz que trazó el sacerdote Camilo Torres Restrepo.
El mandatario aseguró que tiene en su oficina la sotana del sacerdote guerrillero, que en los años 60 fue parte de ese grupo subversivo, pero afirmó que no hay a quien entregársela, pues explicó que la nueva violencia en el país “ya no tiene la bandera de la ideología sino de la codicia”.
Aseguró que “la tentación de Pablo Escobar se vuelve más importante que la palabra y la indicación del sacerdote Camilo Torres Restrepo”, en referencia a la actitud del ELN.
Histórica entrega de tierras
Según la Agencia Nacional de Tierras (ANT), las adquiridas para la Reforma Agraria en los dos primeros años del gobierno del Presidente Gustavo Petro –entre 2022 y 2024– ya alcanzan las 166 mil hectáreas.
Esto significa que a tan solo la mitad del mandato, el Gobierno del Cambio supera el total de los que le antecedieron: entre 2016 y 2018, la administración de Juan Manuel Santos adquirió 17.882 hectáreas y entre 2018 y 2022 la de Iván Duque adquirió 18.159 hectáreas.
Las cifras se conocieron con motivo del comienzo de la entrega, a principios de octubre, de 50 mil hectáreas de tierras a campesinos de municipios del país en desarrollo de la Reforma Agraria impulsada por el Gobierno del Cambio.
El jueves 3 de octubre, el Presidente Petro entregó 3.280 hectáreas en San Sebastián de Buenavista en el Magdalena y otras 8.430 hectáreas en Montería. De estas últimas, 7.916 hectáreas fueron compradas al Fondo de Reparación de Víctimas.Ya van 132.676 hectáreas gestionadas por procesos agrarios. Con Fedegán se han adquirido 34.426 hectáreas. 48 por ciento de los predios postulados han sido considerados no viables por condiciones técnicas o jurídicas.
Un hecho histórico
"Yo estoy listo, señor Presidente, para que juntos le demostremos al país que la Paz no es un logro de un Gobierno, sino que es un logro de Estado, que aquí no estamos pensando en aplausos, sino verdaderamente en la transformación del departamento de Córdoba".Erasmo Zuleta, gobernador de Córdoba
"En los últimos 50 años solo un gobierno se ha acordado del campesinado en Colombia: el de Gustavo Petro. Con la histórica compra de tierras, subsidios a insumos y placas huellas lideradas por las JAC, se construye la reforma agraria. ¡Seguimos avanzando!"Esmeralda Hernández, senadora de la República
Iván Cepeda, senador de la República
Editorial: Sombreros que asustan
Director de VIDA
El Gobierno Nacional anunció la entrega en este mes de octubre de 50 mil hectáreas de tierra a campesinos de distintas regiones del país, en el marco de la Reforma Agraria.
50 mil hectáreas de tierra equivalen a más de 75 mil canchas de fútbol del tamaño del estadio El Campín en Bogotá, ya no para la recreación y las competencias deportivas, pero sí aptas para la agricultura, la pesca y, sobre todo, para entregarles y devolverles, en algunos casos, la tierra a familias campesinas que fueron despojadas y obligadas violentamente a abandonarlas o venderlas a precios irrisorios. Justicia social se llama.
La maratón empezó el pasado jueves 4 de octubre en San Sebastián de Buenavista y Montería, donde el presidente Gustavo Petro, junto con la Agencia Nacional de Tierras (ANT), entregó casi 12.000 hectáreas.
Las cifras están ahí. Este gobierno en sus dos primeros años ha adquirido 166 mil hectáreas superando a los dos anteriores gobiernos. Santos compró 17.882 y Duque 18.159.
Ahora bien, un dato que no es menor. El Gobierno del Presidente Petro en apenas dos años ha formalizado 1.208.400 hectáreas. En el cuatrienio de Santos se formalizaron 265.088 y en el de Iván Duque, 1.072.519 hectáreas.
Pero esto a la oposición y a ciertos periodistas no les gusta, como tampoco les gustó el gesto del intercambio de sombreros, entre el Presidente Petro y el exparamilitar Mancuso en la tarima en Montería, el mismo personaje que el 28 de julio de 2014, junto con otros comandantes paramilitares, fue recibido ahí sí con un aplauso cerrado en el salón elíptico del Capitolio. Era el Mancuso querido y amado por muchos de los allí presentes.
Ahora intentan crear el relato de la connivencia de Petro con Mancuso, el criminal. Olvidan que fue Petro el que denunció en 2002 la infiltración paramilitar en la Fiscalía de Luis Camilo Osorio y que gracias a sus debates fueron condenados 60 congresistas (tres presidentes del Congreso, entre ellos Mario Uribe, primo del expresidente Álvaro Uribe Vélez), funcionarios del Estado, alcaldes y gobernadores, por sus nexos con las autodefensas de Mancuso y Castaño.
El Presidente en su carrera política ha sido perseguido, perfilado, espiado y fue declarado objetivo militar por el mismo Mancuso. Lo de Montería muestra el talante democrático del mandatario. El perdón es más importante que la justicia, dirán otros.
Claro, están los que saltan de la ira porque el Presidente Petro propuso, en ese acto de Montería, hacer el cierre definitivo de la desmovilización de los paramilitares reparando a las víctimas en una perspectiva de reforma agraria.





